Reformar la Ley Electoral para una mayor calidad democrática

REFORMAR LA LEY ELECTORAL PARA UNA MAYOR CALIDAD DEMOCRÁTICA

El Blog que empieza pretende iniciar el debate sobre el sistema electoral y señalar líneas de mejora para un debate que se espera intenso, pero no disperso, a fin de concretar una batería de propuestas que ofrecer a la sociedad y a los políticos para instar a la mejora del sistema electoral y de su calidad democrática.

REFORMAR LA LEY ELECTORAL PARA UNA MAYOR CALIDAD DEMOCRÁTICA

El Blog que empieza pretende iniciar el debate sobre el sistema electoral y señalar líneas de mejora para un debate que se espera intenso, pero no disperso, a fin de concretar una batería de propuestas que ofrecer a la sociedad y a los políticos para instar a la mejora del sistema electoral y de su calidad democrática.

Solo queda el Congreso Extraordinario

La imputación al expresidente Rodríguez Zapatero es la guinda en el proceso de descomposición moral del partido socialista. Remando a contra corriente de la inflexibilidad política del Partido Popular, azuzado ideológicamente por Vox, el presidente Sánchez ha tenido que sortear con sucesivas crisis sobrevenidas ante las cuales no tuvo el suporte de la oposición que, por el contrario, puso todas las dificultades para avivar la radicalización de la política.

Desde la acusación de ilegitimidad en la primera investidura (2019), por contar con los votos de Bildu, o de la segunda, por el apoyo del independentismo, especialmente de Junts (2023), el partido popular y Vox llegaron a organizar shows mediáticos, como los rezos delante de la sede del PSOE en Ferraz, y manifestaciones de extrema crudeza que recordaban a la derecha, y en especial la extrema derecha, durante los meses anteriores al golpe de estado de julio del 36.

Pedro Sánchez no lo ha tenido fácil. La pandemia del Covid-19 (2020-22), la guerra de Ucrania (Desde 2022), la crisis del volcán en La Palma (2021), los indultos al Procès (2021) y la Ley de Amnistía (2025) que buscaban pacificar la política en Catalunya, pero también en el conjunto del Estado, y lo ha conseguido; la crisis con Marruecos, a raíz del reconocimiento de Trump de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental y el cambio de posición de España y el daño a las relaciones con Argelia, ahora superado, sin olvidar la vigente guerra de Irán y el plante del presidente a no a seguir las aventuras de Trump y Netanyahu, han erosionado la fortaleza del presidente Sánchez tocado además, personalmente, por los casos judicializados de personas muy relevantes y allegadas; y, ahora, por la imputación a su máximo colaborador, y referente entre las filas socialistas, del expresidente Zapatero.

Ciertamente, lo muestran manifestaciones de barones significados, no solo el tradicional crítico, García Page, presidente de Castilla-La Mancha, sino también de otros, del elenco Sanchista, existe una grave preocupación, por la disgregación del voto al PSOE, que puede dañar aún más en las elecciones municipales, Autonómicas donde se celebren, y en las Generales.

Es probable que Pedro Sánchez se haya agotado. O, al menos, que necesite un reciclaje profundo. Quizás, un paso por la oscuridad de la primera línea, algo así como el destierro obligado antes de retornar como triunfador a la secretaria general.

Pedro Sánchez se ha equivocado en varias ocasiones en cuestiones de calado. Forzó la repetición electoral en 2019, sin haber leído bien la realidad política que le imponía un gobierno de coalición con Podemos. En las elecciones de 28 de abril, Podemos obtenía 42 diputados por 123 del PSOE.

El mesianismo de Sánchez le hizo pensar que una repetición electoral dragaría votos a favor del PSOE pero, de resultas, en las elecciones de 10 de noviembre, en plena convulsión violenta por las sentencias del Procés, el PSOE perdió tres diputados, Podemos bajó a 35, pero siguió siendo imprescindible para formar una mayoría izquierdas. La pirueta de Sánchez significó, de rebote, impulsar a Vox que pasó de 24 a 52 escaños, liquidó a Ciudadanos que debilitaba al PP, pasó de 57 hundiéndose a 13, y, lo más relevante, el Partido Popular recuperó el ánimo al pasar de 66 a 89; erigiéndose, claramente, como el partido de Oposición. Además se perdió una oportunidad para promover una adecuación de la Constitución a la realidad autonómica- En aquella legislatura efímera de abril de 2019, el bloque que votó la primera investidura de Pedro Sánchez, había obtenido mayoría necesaria en el Senado para poder iniciar un proceso de reforma constitucional.

El segundo error de bulto de Pedro Sánchez, demostrando su exceso de fervor por sí mismo, fue no querer tomar las medidas legales de volver a la mayoría para la elección del Consejo del poder Judicial, deshaciendo la reforma que Rajoy había impuesto de mayoría cualificada. Dejar a beneficio del Partido Popular la elección del Consejo del Poder Judicial ha contribuido a los desmanes judiciales que ya se irán viendo. Lo del Fiscal General, como ejemplo palmario.

Y, en ese relato de errores garrafales, no se puede obviar la reflexión existencial de abril de 2024, cuando el Presidente amagó con retirarse. Aquella mini crisis autoimpuesta, se cerró con el anuncio de impulsar la regeneración democrática. No consistió en nada sustancial. Podría haber desarrollado un cambio en la ley electoral: listas desbloqueadas y derogar la ley d´hondt y medidas de ahorro, como que los ciudadanos recibamos una solo sobre con propaganda electoral de los partidos. O promover, aquí sí una reforma constitucional, que las circunscripciones electorales, si quiera para el Senado, fueran las comunidades autónomas y dar sentido al Estado Autonómico. No se impulsó ninguna mejora al sistema democrático. Más bien parece que todo aquello fue una pataleta infantil

El PSOE ha entrado en una fase peligrosa de descomposición. Similar al que ha dado al traste con el socialismo francés. O con la izquierda italiana, que cada cita electoral ensaya fórmulas experimentales.

En el PSOE, Es el momento de consultar a la militancia y preparar un nuevo liderazgo con garantías para las próximas elecciones generales en las que no puede estar Pedro Sánchez.

Un Congreso Extraordinario en octubre, con margen suficiente para las citas electoral, con un liderazgo de equilibrio interno y con capacidad de trazar acuerdos con otras líneas ideológicas. Patxi López, que fue Lehendakari en 2007 con los votos del PP, sería el candidato adecuado,

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